Contexto

La mayor parte de las ciudades mexicanas conocen en sus periferias una expansión espacial incontrolada con importantes urbanizaciones periurbanas desconectadas del tejido urbano existente.

La producción masiva de vivienda social constituye hoy en día uno de los principales motores de este crecimiento anárquico. A lo largo de todo el territorio de la República aparecen gigantescas urbanizaciones compuestas en gran parte por varias decenas de miles de muy pequeñas viviendas individuales. Estas islas residenciales encerradas sobre sí mismas no cuentan con suficientes equipamientos y servicios. A su vez, no están muy bien conectadas a las zonas de actividades y a los recursos urbanos en general, lo que contribuye a generar dinámicas de exclusión social que son preocupantes. Los hogares que llegan para vivir en estas zonas ven subir sus gastos de transporte de manera significativa. Las dificultades relacionadas con la movilidad diaria y especialmente con su costo serían en gran parte responsables del problema de desocupación constatado ahora en este parque habitacional, sin embargo muy reciente. Por su parte, los municipios no tienen las herramientas necesarias para poder hacer frente o controlar esta tipología de expansión urbana. El uso de suelo parece ser ampliamente sometido a las presiones del mercado y es muy limitado el margen de maniobra de las autoridades locales para controlar estas dinámicas de urbanización.

Mientras sigue la expansión de las periferias, varias zonas urbanas presentan en su interior una cantidad importante de espacios vacíos o subutilizados que podrían ofrecer posibilidades interesantes para absorber el crecimiento urbano futuro y permitir promover un modelo de ocupación más compacto. Una acción pública urbana guiada por este tipo de principio rector tendría en México impactos positivos tanto a nivel social, como económico y ambiental.

El lanzamiento reciente de los DUIS (Desarrollo Urbano Integral Sustentable) podría, en el caso de que estas grandes operaciones consigan privilegiar un regreso a la ciudad existente, constituir una verdadera oportunidad de manejo del desarrollo urbano y llamar la atención de los principales actores involucrados en este sector sobre la necesidad de promover un modelo de ciudad en concordancia con los imperativos del desarrollo sustentable y los desafíos del cambio climático.

En el contexto del año electoral y de debate político que empieza en México, y aprovechando las señales de surgimiento de un casi consenso entre los actores institucionales mayores de la vivienda y del ordenamiento territorial sobre la necesidad de identificar alternativas al modelo actual de producción masiva de vivienda social, el Programa de cooperación franco-mexicano propone abrir un espacio de debate y de reflexión orientado a la discusión de dos grandes temas:

  1. La definición de un nuevo modelo de política de vivienda que permita responder al mismo tiempo a los imperativos de producción de un gran número de viviendas y a la producción de ciudad.
  2. La necesidad de pensar en el futuro del parque habitacional social existente, particularmente en el tema de su articulación con los centros urbanos y su integración al tejido urbano ya consolidado, así como de su mantenimiento